Un trozo de emoción










Escribe Wilson Porres

Fuiste testigo de mi niñez, crecí en medio de corridas y travesuras en tu gran escenario, el tiempo inexorable nos talló y nos hizo hombre. Un día pasé por tu puerta pero todo ya había cambiado, una estructura en tu lugar emergía como un gran trofeo a tu historia como una excusa inevitable que intentaba disimular tu ausencia física con mirada perdida busqué consuelo en tu vereda donde mil travesuras realicé.

Simplemente dejé escapar una lágrima en tu homenaje. Hoy la vida  nos reencuentra y como un destino insoslayable transitaremos siempre juntos como solíamos hacerlo desde lejanos tiempos, como las grandes familias, mi querido club WILMAN, mi cuna barrial.